Articular la solidaridad para recuperar al país

por Roberto Patiño, martes , 4 de septiembre de 2018

 

La imposición dictatorial del régimen deja totalmente desprotegidos a los venezolanos ante la crisis. Los sistemas de control, dependencia y sumisión que implanta se suman a una serie de acciones producidas desde el Estado que deterioran radicalmente las condiciones de vida del país y vuelven cada vez más vulnerables a los diferentes sectores de la sociedad.

 

Las recientes “medidas” económicas son una muestra fehaciente de esto. Son inviables, claramente perniciosas y en pocos días han generado un contexto de profundización de la ya abrumadora crisis, en detrimento de la población. Igualmente, criminalizan a sectores productivos y comerciales, buscando el antagonismo entre los componentes de la sociedad civil.

 

El gobierno y la estructura estatal no realizan sus funciones naturales de apoyo o cohesión a sectores sociales, económicos y políticos en busca de soluciones. Por el contrario, se vuelven los principales factores de persecución, exclusión y destrucción. Aumentan y agravan los problemas, y limitan cada vez más las opciones de la población para enfrentarlos.

 

Este contexto de colapso y caos inducidos, estimula la fragmentación social, y hace que las necesidades de supervivencia particulares se prioricen por encima de todas las demás. El régimen no solo acaba con los medios materiales y de producción del país, sino que, para lograr el control y sumisión de la sociedad, destruye también los vínculos de convivencia básicos que la hacen posible. Recordemos las terribles palabras de Nicolás Maduro a los miembros del ejército, conminándolos a poner la lealtad a la revolución por encima de sus propias familias.

 

Esto último nos llama a reflexionar sobre lo que creemos es una de las principales necesidades del país: el restablecimiento, la reproducción y el reforzamiento activo de los vínculos convivenciales básicos entre los venezolanos. No solo como un fin en sí mismo, por su valor moral y humano fundamental, sino porque sin estos vínculos no es posible la articulación nacional necesaria para superar la crisis y lograr condiciones de salida del régimen que la fomenta y aprovecha.

 

El restablecimiento, reproducción y reforzamiento de la convivencia no puede seguir viéndose como una causa idealista sino como una herramienta social, económica y política de cambio y transformación. Debe convertirse en el eje articulador que permita vincular a personas, grupos y sectores del país en el enfrentamiento al actual contexto de colapso, desprotección y deriva dictatorial.

 

En iniciativas como Alimenta la Solidaridad, hemos trabajado en modelos de acción social basados en los valores convivenciales, generando experiencias de empoderamiento local y alivio a problemas de la crisis, que han sido exitosos y sostenibles, en la medida que han logrado la vinculación de diversos actores: comunidades, grupos sociales, religiosos, empresariales, políticos, académicos, y otros. Un modelo inclusivo que convierte en agentes de cambio a todos los integrantes que lo componen, en oposición a los sistemas de dependencia, sumisión y clientelismo oficiales.

 

La construcción de redes de solidaridad y apoyo, constituye en estos momentos la alternativa al proceso de profundización de la fragmentación del régimen. La construcción de la solidaridad, en sistemas de vinculación activa y en la organización de diversos actores sociales, no solo representa la generación de opciones eficaces para enfrentar la crisis, sino el desarrollo de una narrativa distinta que contrarreste a la de la dictadura. Para los liderazgos sociales, políticos y económicos, debe representar la oportunidad para la generación de estrategias compartidas y acciones conjuntas, que los vinculen entre sí y con el resto de la sociedad.

 

El proyecto del régimen madurista es inviable, pero se mantiene en un contexto de caos y colapso inducido, implementando acciones que buscan dividir, empobrecer y despojar de humanidad a los venezolanos para someternos y anularnos. Solo desde la vinculación de todos en conjunto, podemos detener al poder y revertir ese afán destructivo y de dominación: solidaridad para articularnos, solidaridad como herramienta de transformación y renovación para el país.