El verdadero poder de los venezolanos

por Roberto Patiño, viernes , 16 de noviembre de 2018

 

El impacto devastador de la crisis que padecemos es innegable en cada uno de los niveles del país. Nos afecta a todos y condiciona los distintos aspectos de nuestra vida. Los venezolanos reconocen esta realidad de forma trágica y dolorosa. Lo vivimos cuando no podemos acceder a alimentos o medicinas. Cuando vemos a compatriotas rebuscando en la basura para comer. Cuando se va la electricidad, nos falta el agua, el gas. Cuando hasta la acción más cotidiana, como tomar un bus, enviar a nuestros hijos a la escuela o arreglar el carro o un celular, se vuelve una dificultad grave y casi imposible de superar.

 

Es una crisis de la que no podemos escaparnos y que se mete en nuestros hogares, afecta a nuestra familia, golpea a amigos y conocidos, destruye nuestra comunidad. Y es desde este punto de oscuridad, desesperanza y dolor desde donde debemos empezar el largo y arduo camino de superación y construcción de otra realidad.

 

Debemos replantarnos objetivos, revisar ideas preconcebidas y redescubrir valores que dimos por sentado o les restamos importancia. Valores como la solidaridad, el reconocimiento, la inclusión, la resiliencia, que hoy no solo deben rescatarse sino usarse. Por una sencilla razón: solo a través de su ejercicio y del trabajo que hagamos para llevarlos a nuestras vidas podremos cambiar las actuales condiciones de tragedia a las que hemos llegado.

 

En diversos sectores nacionales se está produciendo este proceso. Ante la emergencia de la realidad se están organizando grupos y estableciendo redes que buscan abordar lo inmediato ante la magnitud de la urgencia. De diversas formas se empiezan a establecer puntos en común, aspiraciones compartidas, necesidades colectivas. No en defensa de ideologías maniqueístas o por intereses particulares sino por la necesidad vital y compartida de sobrevivir a la crisis y lograr una oportunidad de futuro.

 

Uno de los fenómenos que hemos visto en los últimos meses ha sido la proliferación de asambleas civiles en los que la gente conversa y dialoga. Se dan testimonios, se conocen experiencias, se producen encuentros. El poder compartir, el encontrar puntos en común y aceptar visiones alternas, el lograr incluso acuerdos y alianzas desde necesidades compartidas, posibilita el surgimiento de dinámicas para enfrentar la crisis desde lo individual y lo colectivo.

 

Iniciativas como “Esquina de las ideas” en varios puntos de Caracas, espacios de discusión informales como el de Suka Bar, o eventos como el planteado por el Frente Amplio como el Congreso Venezuela Libre, son ejemplos de este reconocimiento de los venezolanos de la necesidad inaplazable de generar espacios de encuentro como vía para revertir la fragmentación social que tanto daño nos ha hecho y generar propuestas, reales y viables, de cambio.

 

En Caracas Mi Convive realizamos regularmente encuentros de líderes comunitarios, y asambleas informales en diversas localidades que permiten el establecimiento de alianzas y espacios de acción social y política. A través de estos espacios se da una verdadera vinculación y se producen contactos reales entre las personas. Se reconoce la urgencia de lo que vivimos y se articula un compromiso colectivo. Personalmente, he podido constatar el alto grado de interés, asistencia y participación que se produce en todas las comunidades en las que hemos realizado asambleas y convocatorias. En sectores como La Vega o Cota 905 la gente pone sus hogares, utiliza sus calles para reunirse y debatir.

 

La crisis y la emergencia actual que vivimos es sin duda producto del modelo de hambre, empobrecimiento y violencia del régimen dictatorial, pero también de los procesos de exclusión y fragmentación que como sociedad no pudimos enfrentar y detener. Una lección que nos ha producido los más grandes dolores y tragedias.

 

Estos espacios de encuentro están demostrando que hemos aprendido y señalan el camino a seguir. Solo a partir de este reconocimiento puede surgir el verdadero poder de los venezolanos para lograr un cambio real y sostenible que nos saque de las tinieblas en las que ahora nos encontramos.