El compromiso en Petare para la transformación solidaria

por Roberto Patiño, martes , 4 de diciembre de 2018

 

Con emoción, celebramos un año de trabajo en los 11 comedores de los distintos sectores populares de Petare. Más de 200 mil platos de comida, producto del esfuerzo conjunto de la organización Alimenta la Solidaridad, las comunidades petareñas involucradas, Andrés Chola, Ángel Alvarado y los diferentes benefactores que se han sumado a la vía de la convivencia. Un esfuerzo que alimenta a mil chamos y que además contribuye a mantenerlos dentro del sistema escolar, en la lucha por atender sus necesidades nutricionales básicas en medio de la crisis alimentaria y contribuir positivamente a su formación intelectual y humana.

 

Celebramos este primer aniversario en el casco histórico. Una tarde despejada en la que la Orquesta Sinfónica de Ayacucho interpretó composiciones de la Billo’s Caracas Boys y más 600 mujeres vinculadas a los comedores, junto con niños, familiares y vecinos, recibieron un hermoso regalo de arte y esparcimiento. Quienes trabajamos por hacer posible esta red de solidaridad, nos enriquecemos con la esperanza que surge y se magnifica al organizamos y demostrar que el trabajo conjunto puede enfrentar problemas de la magnitud y complejidad del hambre o la violencia en nuestro país. La esperanza real de que estamos transformando para bien la realidad de un niño, de una madre. De que somos parte activa de un proceso de integración e identificación con las comunidades que afianza valores como la responsabilidad, la solidaridad y el compromiso.

 

En los comedores, los niños ven a rostros con los que se encuentran a diario en la comunidad, preparando y organizando las comidas, concientizando la importancia de cuidar el sitio en el que se alimentan. Los niños aprenden en hechos y acciones el significado del esfuerzo, el valor de la vinculación, la importancia de los espacios de bienestar. Cuando los mismos vecinos se organizan para que todo esto suceda, ocurre una transformación humana profunda, se siembran semillas de empoderamiento: somos nosotros mismos los que podemos transformar la realidad con nuestro trabajo. Aunque es cierto que padecemos gravísimos problemas producto de la imposición del modelo destructivo del actual régimen, también es cierto que podemos organizarnos para hacerle frente a las vicisitudes desde la participación y la organización, y construir las bases de nuestra esperanza de cambio.

 

La gente sabe quiénes son los responsables de la crisis y entienden también que para que haya una transformación en Venezuela todos tenemos que ser participes de ella. Y sí, claro que hay riesgo: en un país en el que el Estado comete atrocidades, anulando a quien piensa diferente, se vive la posibilidad de ser el objeto de represalias solo por trabajar desde los valores de solidaridad, la democracia y el empoderamiento. Pero en estas comunidades hemos visto a las personas encarar el miedo y, en contra de amenazas y chantajes, sobreponerse para seguir participando en nuestras actividades y, lo más importante, para ser los actores protagonistas de estas.

 

Nuestro objetivo es el de seguir creciendo y llegar a cada vez más sectores de la ciudad y el país. Ampliar más los servicios que estamos construyendo junto con las comunidades, promoviendo el debate sobre lo que estamos viviendo y cómo podemos cambiarlo desde la solidaridad. El 2019 está por comenzar y el país continúa atravesando una situación durísima, de una urgencia inédita. Continuamos trabajando para hacer posible la esperanza de verdadero cambio con la convicción de que es posible ser esa Venezuela que queremos.