Solidaridad vs Fragmentación

por Roberto Patiño, martes , 28 de mayo de 2019

 

Uno de los aspectos más destructivos del régimen dictatorial que somete a los venezolanos es el de profundizar la fragmentación de nuestra sociedad para mantenerse aferrado en el poder.

 

Lo vemos todos los días en distintas expresiones: culpabilizar a otros actores sociales de los problemas generados por el mismo régimen, en el contexto de caos y colapso que este ha producido; la difamación y propaganda sucia sobre líderes sociales y políticos, así como instituciones independientes; la manipulación de la crisis para enfrentar a los ciudadanos entre sí.

 

Esto último se ha vuelto evidente en lo instrumentalización de la crisis de servicios públicos como el agua, la electricidad, la salud o el combustible. El régimen utiliza los racionamientos de forma discrecional, y segrega a amplios sectores nacionales. Establece prioridades artificiales que dividen y polarizan, generando desconfianza y resentimiento entre los venezolanos.

 

En el caso de la escasez de combustible, por ejemplo, el régimen mantiene al interior del país en situaciones límite, en las que las personas deben hacer colas durante días para llenar el tanque de gasolina mientras que en Caracas mantiene un suministro con muchas deficiencias, pero más continuo. De igual forma, en casos sucedidos en Táchira o Mérida, prioriza el consumo a funcionarios y grupos leales al régimen, por sobre los demás ciudadanos.

 

La única forma de superar esta estrategia criminal de desintegración y enfrentamiento es a través de la puesta en practica de los valores convivenciales de la solidaridad.  Primero en el reconocimiento de que en el actual contexto de emergencia y colapso los problemas del otro son también los nuestros y, segundo, en que nuestro involucramiento activo, en conjunto con el de los demás, es el primer paso fundamental para encontrar salidas a la tragedia.

 

Para eso es muy importante la implementación de mecanismos de articulación como la creación de redes de apoyo, que vinculen a grupos y personas entre sí, que permitan el conocimiento de situaciones y problemas, así como la estimulación del encuentro y la organización para enfrentarlos.

 

En nuestra experiencia particular en el caso de Alimenta la Solidaridad, esto nos ha permitido mantener, por ejemplo, la continuidad de la entrega de insumos para los comedores. Mantenemos constantemente la comunicación con proveedores de alimentos, utilizando las redes para apoyarlos y buscar soluciones a los enormes problemas que en ese sentido está generando la escasez de combustible, el acoso a los transportes de alimentos por las autoridades o la regularidad de la entrega de los productos.

 

Es importante destacar que las redes que hemos generado articulan a las personas dentro de las comunidades, a las comunidades entre sí, y a las comunidades con grupos y organizaciones de ayuda, creando un tejido de gran amplitud y diversidad, que se extiende por Caracas y a diversos sectores del interior del país. Esto se opone frontalmente a la narrativa de discordia y desconfianza dictatorial, en la defensa de la convivencia que creemos es indispensable para el surgimiento de una nueva Venezuela.

 

Lograr la transición democrática esta ligado directamente a la construcción de lazos convivenciales y solidarios que sienten las bases de un nuevo proyecto de país, inclusivo y de desarrollo. El régimen, con la fragmentación, busca romper la convivencia, que es nuestra fuerza. No lo ha logrado. Nuestra lucha, política y social, se enfoca a impedirlo.

 

La solidaridad representa uno de los aspectos más luminosos de nuestra alma nacional. No sólo debemos defenderla, sino también utilizarla activamente, para que prevalezca y nos ayude a superar la oscuridad dictatorial.